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El ser humano y la Paz

El ser humano y la Paz

Juan Luis Franco García, natural del Gandía (Valencia), nos ofrece su primera creación escrita: El ser humano y la Paz.

“Cuando el hombre usa su voluntad erróneamente o sea en sentido opuesto a la corriente de evolución, la ley de naturaleza le inflige sufrimiento en consecuencia de su error, y como este resultado se repite siempre que el hombre hace mal uso de su voluntad, aprende al fin por experiencia que debe obedecer las sabias instrucciones recibidas, y tan pronto como ha contraído este hábito de obediencia y lo ha incorporado a la naturaleza de su ser, se abre ante él un amplio campo de libertad y de acción”.

“No hay camino para la Paz, la Paz es el camino”. M. Gandhi

El camino de la Paz tiene mucho que ver con la educación. Pero ¿quién y qué nos educa? Un adolescente que habita en un país pobre estará más cercano a la naturaleza y más lejano de los artilugios que puede disponer un adolescente de su misma edad que viva en un país con recursos económicos y una sociedad tal cual la conocemos. Ambos tienen las mismas posibilidades de vivir la Paz, sin embargo, ¿cuál de los dos tiene más obstáculos para conocerla?

¿Qué nos pasa al ser humano? Cuando de alguna forma nos alejamos del camino que nos traza la naturaleza, nos cerramos a la posibilidad de ser felices. La felicidad bien entendida tiene que ver con la Paz. Tenemos el mayor referente de Paz escrito en la Madre Naturaleza. Para conocer si estamos inmersos en el camino de la Paz deberemos preguntarnos si nos sentimos inmersos en esa Naturaleza o bien imbuidos por la sociedad dejándonos llevar por lo que hemos creado entre muchos, convirtiendo sobre lo que llamamos el mundo, una naturaleza artificial e inequívocamente engañosa, separatista y mal llamada progresista, donde habita un sistema que cada vez se demuestra más exento de ética.

La Paz la fabricamos cada pensamiento positivo que tenemos y sabemos traducir en la práctica cotidiana. La Paz la fabricamos cada instante que sabemos vivir en la parte del colectivo que nos ha correspondido, y lo hacemos trabajando en pro de una mejor sociedad. ¿Qué ejemplo nos da la Madre Naturaleza para vivir?, equilibrio. Entonces, ¿llevamos una vida equilibrada o repleta de contradicciones?

El título de este debate es “El ser humano y la Paz”. Nos preguntamos ¿por qué hay tanta distancia entre estos dos elementos?, ¿por qué, parece ser, que Paz y ser humano es un contraste más que un ejemplo a seguir? Pero no nos referimos a los personajes que la Historia nos ha enseñado como pertinaces luchadores por la Paz. Por ejemplo, un anónimo campesino puede vivir en paz, realizando sus nobles tareas con la Naturaleza y viviendo esa misma armonía con los que le rodean, y sin embargo, éste ser no recibe ningún tipo de premio por la Paz, pero queda escrito en el éter el haz de luz y sencillez de este ser desconocido para todas y todos…

Tenemos pues, que un enemigo de la Paz es la complejidad —producto de la mente— del ser humano. El demostrado contraste entre Paz y ser humano debe dejar de serlo para convertirse en una sencilla y natural unión. Pero la Paz se trabaja desde lo cotidiano. Pongamos un ejemplo sencillo: una persona se levanta pronto por las mañanas y aprovecha más el día. Por consiguiente, esta persona tiene tiempo para realizar lo que le apetece, lo que le hace sentir creador, lo que le nace como por ejemplo escribir, y el resto del día lo utiliza para las muchas obligaciones diarias que tenemos. Pero hay algo más: el que comienza el día dejándose llevar por el puro e inherente impulso de crear, lo que realiza después lo sabe vivir con la cercanía de la atención y consiguiente amor. ¿Qué ocurre si esa misma persona apura en los horarios?, lógicamente su tiempo se limita y las obligaciones le llevan, y posiblemente no disponga del tiempo necesario para realizarlas todas, y esto le haga sentir incompleto y otras cosas… Debemos entender que somos lo que creamos, que podemos ser lo que necesitamos verdaderamente ser, pero sin esfuerzo no existe la plenitud de uno mismo, y el esfuerzo se consigue creando prioridades en la vida personal, y tomando conciencia de las necesidades que viven otros muchos seres que viven en nuestro entorno. La Paz no es algo que debemos negarnos ni negar a nadie a causa de justificaciones mentales, hábitos creados o carencias que no hemos sabido resolver. El camino de la Paz es un compendio de esfuerzo propio y vivir en comunión con la Naturaleza. Pero que nada sea fruto de ningún concepto, sino fruto de la continuidad que vamos descubriendo progresivamente en nuestro interior. Aquello que realizamos por alguien o algo no tiene el mismo sentido que si lo hacemos como fruto de la continuidad que sentimos que somos y surge de forma natural. Porque la Paz es un estado inherente del ser humano, cuando éste ha caminado en pro del bien común, ha olvidado sus necesidades personales y reconocido que está en una sociedad que necesita de su participación altruista en la construcción de nuevas formas de ser y estar.

Nosotros creemos que la Paz no se busca en medio de interminables conceptos sobre la vida y la muerte, la Paz no es un conocimiento sumado a los que tenemos, sino una forma de vida que puede llegar a cambiar la sociedad en su conjunto, si comenzamos, si creemos, si creamos esa paz en nosotros mismos. Pero la Paz tiene el precio del desapego y la inocencia del niño o niña que sin pensar, sin temor, sin necesidad de conocer, sabe vivir aprendiendo de todo lo que le rodea, y sintiendo su interior como una llama que le acompaña hacia delante.

Emig, 22-2-14

 

Modificado por última vez enViernes, 28 Agosto 2015 05:39
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